Aquellas personas que han sufrido en sus carnes o en la de sus familiares, el crimen terrorista, se convierten en acreedores del estado. Acreedores de una justicia que se les adeuda. Renunciando a hacer valer los principios de la Ley del Talión, aquella de "ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie", se encomiendan al amparo de la ley que el estado proporciona para garantizar justicia.
En los últimos tiempos, vemos como el gobierno del estado mantiene torpes reuniones secretas y negociaciones con los asesinos terroristas, elevando su causa criminal, a rango de causa legítima en un conflicto.
Palabras de políticos del PSOE, desdeñando a las víctimas y dando a entender que son un estorbo en el proceso de solución del conflicto, hacen, a mi entender, culpables a todos los políticos y votantes de esta formación. Culpables moralmente, por desamparar a las víctimas, por traicionar al estado de derecho y culpables de comportamientos ignominiosos.
En un estado de derecho que funcione como tal, no cabe otra solución que la aplicación de la ley, el refuerzo de la misma y si es necesario, la creación de nuevas leyes que aseguren el imperio de la ley, a pesar del comportamiento malicioso de los gobernantes, permitiendo poner a estos en prisión, si traicionan al estado o desatienden su obligación de hacer respetar las leyes y resoluciones judiciales.
Me siento en deuda con las víctimas del terrorismo de ETA.
He dicho y pienso,
Undive
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